El presente proyecto es una propuesta de vivienda que redefine la relación entre interior y exterior a través de estrategias espaciales y tectónicas precisas. El diseño parte de un análisis cuidadoso de la orientación solar, buscando optimizar la incidencia de luz natural y la protección climática sin renunciar a las visuales hacia el entorno. La volumetría se despliega como una escultura habitable e introspectiva, donde planos, volúmenes y vacíos se articulan para generar secuencias de espacio que acompañan los usos cotidianos con claridad y fluidez.
La composición espacial se organiza alrededor de gestos arquitectónicos que responden simultáneamente al clima, privacidad y experiencia del habitar: desde la apertura controlada hacia los puntos de sol más benéficos, hasta la creación de filtros visuales que resguardan las áreas íntimas sin aislarlas. Materialmente, la propuesta maneja una paleta sobria y sustentable, donde la honestidad de los materiales (especialmente el hormigón visto) se integra como un elemento que estructura y protege tanto el interior como la relación con el exterior.
El proyecto busca que la casa no sea solo un contenedor de programas, sino una arquitectura que orquesta experiencias sensoriales y ambientales, promoviendo conexiones visuales, de luz y de clima entre los distintos espacios.