En los procesos de enseñanza del diseño arquitectónico impartidos en los talleres de Arquitectura de la Facultad de Ciencias del Hábitat de la UAGRM, todavía existe en la actualidad, un claro énfasis en el empleo de metodologías enfocadas en los componentes técnicos tangibles (medibles objetivamente) del diseño arquitectónico, heredadas de una tradición de enseñanza que no ha sufrido actualizaciones significativas a lo largo de los años de existencia académica.
Por lo general, se enseña a los estudiantes a priorizar en sus procesos proyectuales el manejo de la función, la forma, los programas cuantitativos y los análisis dimensionales y tectónicos del sitio-situación, el estudio estadístico de los usuarios, las normativas constructivas y, según el nivel de complejidad del taller, la tecnología; entendidos todos éstos como los componentes básicos y suficientes a considerar en un proyecto de arquitectura.
Esta aproximación metodológica se centra especialmente en procesos de pensamiento lógico, lineal y racional, con una impronta creativa que habitualmente se desarrolla al finalizar el proceso de investigación, cuando comienza la generación de la “idea de partido” o definición de las características formales y estéticas del proyecto.
Se descuida, por lo general, la importancia de promover procesos de pensamiento analógico, intuitivo, no lineal, para desarrollar los aspectos intangibles, presentes también en la arquitectura, como son las emociones, los estímulos multisensoriales, las experiencias espaciales subjetivas, entre otros, estados que pueden provocar los edificios y los ámbitos construidos, y que, indudablemente, influyen positiva o negativamente en la calidad de vida de las personas que los habitan.
Técnicas Didácticas de Aspectos Intangibles en Diseño
Las tendencias contemporáneas del diseño arquitectónico a nivel mundial (Neuroarquitectura; Diseño Biofílico, Diseño Sensorial, entre otras), enfocadas en un diseño más sensitivo y atento a las necesidades humanas más allá de lo técnico-funcional, revelan de forma cada vez más evidente, la importancia y necesidad de incorporar en la formación de los estudiantes de Arquitectura, metodologías que tomen en cuenta estos aspectos cualitativos en los procesos de diseño arquitectónico.
En este sentido, las sensaciones y percepciones subjetivas, las emociones y los estímulos sensoriales, desempeñan un papel trascendente, tanto en el desarrollo de dicho proceso, como en el resultado final del producto arquitectónico.
Este cambio de enfoque requiere una búsqueda más amplia de estrategias de enseñanza-aprendizaje, como la aplicación de técnicas pedagógicas integrales que trasciendan lo puramente tecnológico y cuantificable para el logro de la síntesis proyectual en el diseño. Al integrar y potenciar estos aspectos intangibles, los estudiantes de Arquitectura, pueden desarrollar una comprensión más enriquecedora y holística de la disciplina, considerada como técnica y artística, pero también, y especialmente, humanista.
Así mismo, los futuros profesionales pueden aprender a diseñar espacios que no solo cumplan con los requisitos formales, funcionales y técnicos, sino que también serán capaces de crear espacios arquitectónicos que evoquen emociones, que generen experiencias significativas en los usuarios y que, en el proceso del diseño mismo, logren conectarse con la condición humana, en un nivel más profundo, empático y comprometido.
Al integrar los aspectos intangibles en el proceso de diseño, los estudiantes pueden desarrollar un enfoque fenomenológico y experiencial en sus proyectos, hecho que, sin lugar a dudas, incrementará su carácter motivacional, cuya base son las emociones, una condición imprescindible para un aprendizaje de calidad.
Técnicas Didácticas de Aspectos Intangibles en Diseño Es a través de esta incorporación que se puede concretar el verdadero potencial de la Arquitectura, que además de ser en su conjunto el soporte físico para la vida en familia y el hábitat comunitario, puede convertirse en un instrumento para la educación, para la mejora de la calidad de vida de las personas, y, por ende, para la transformación de la sociedad.
Una entidad de enseñanza pública como lo es la Facultad de Ciencias del Hábitat de la U.A.G.R.M., con un gran encargo social, debe reconocer el inapreciable valor de incorporar los aspectos intangibles de la arquitectura dentro de la enseñanza del diseño arquitectónico.