La necesidad de remplazar la infraestructura del colegio inicial, construida en los años 1950’s por su obsolescencia en resistencia sísmica, dio origen a un concurso de arquitectura abierto, realizado en dos fases.
La complejidad del proyecto reside en la reconstrucción integral del colegio en sitio ocupado, vale decir sin interrupción de clases. Para ello, el proyecto prevé un plan de construcción-demolición en fases, y su adaptación tanto a las normas francesas como a las peruanas.
La propuesta parte de tres condiciones de enseñanza, en donde la arquitectura es el marco que las propicia: Favorecer el aspecto lúdico de la enseñanza para promover la motivación de alumnos y profesores. Permitir la implementación de pedagogías innovadoras para poner en valor las distintas inteligencias de los estudiantes. Fomentar el aprendizaje informal (fuera de clases), para estimular la inteligencia social y la generación de sinergias grupales espontáneas.
El partido proyectual se basa en las fortalezas y debilidades del lugar, organizándose en tres franjas con usos diferenciados, teniendo en cuenta especialmente la mitigación de la fuerte contaminación sonora producida por la Vía Panamericana, adyacente al colegio, y las condicionantes de construcción en sitio ocupado.
La franja adyacente a la autopista alberga las áreas administrativas y el equipamiento deportivo, generando una barrera fónica de protección al resto del colegio.
En el extremo opuesto a la autopista se coloca la franja académica, construida en donde se encontraban las canchas deportivas del proyecto inicial, evitando demoliciones importantes y permitiendo el funcionamiento normal del colegio durante su construcción.
Entre las dos, se propone una franja ecológica, constituida por una gran área plantada, concebida como un proyecto ecológico activo, en donde alumnos y profesores desarrollan actividades relacionadas al medio ambiente, la agricultura urbana, el reciclaje y la observación e investigación de la fauna y flora.
La franja académica, ya concluida, se propone como un único edificio que contiene tres escuelas diferenciadas: inicial, primaria, secundaria y liceo. El acceso a cada escuela se realiza desde la franja ecológica, en donde el recorrido se desdobla por medio de rampas que atraviesan un bosque plantado.
Cada escuela posee un umbral que anuncia una gama cromática que la distingue, y que sirve de acceso a espacios abiertos diferenciados que propician la exploración pedagógica adaptada a cada edad, multiplicando los espacios intermedios de aprendizaje informal entre los espacios programáticos.
Si bien estos espacios son independientes, separando funcionalmente cada escuela, están unidos visualmente. Se aprovechan las limitaciones normativas en número de niveles de cada una (inicial en un nivel, primaria en dos y secundaria/liceo en tres) para crear la superposición e imbricación de los espacios de aprendizaje informal de una escuela sobre la otra, utilizando sus cubiertas y sin comprometer su independencia. Estos espacios abiertos están, a su vez, protegidos de la radiación solar por grandes superficies de toldos retráctiles que generan, a su vez, la idea de un “gran interior” no programático.







