El proyecto propone un condominio de viviendas lacustres. La propuesta arquitectónica se concibe desde una lógica de adaptación al agua, entendiendo las inundaciones estacionales como parte inherente del paisaje y no como una limitación.
El conjunto se organiza mediante volúmenes habitacionales elevados sobre pilotes, tipo palafitos, conectados por pasarelas peatonales que permiten el libre flujo del agua y la continuidad del ecosistema local. Esta implantación reduce el impacto sobre el suelo natural, preserva la vegetación existente y garantiza la funcionalidad del conjunto durante las crecidas. Las viviendas se disponen de manera orgánica, priorizando las visuales hacia la laguna, la ventilación cruzada y el confort climático propio del clima tropical húmedo del lugar.
Un espacio social abierto y multifuncional, de uso común se localiza al frente de la laguna, funcionando como núcleo de encuentro, integración y contemplación del paisaje. Este volumen de mayor jerarquía articula la vida social del condominio y refuerza la relación directa entre arquitectura y entorno natural.
La arquitectura se caracteriza por cubiertas de placas de zinc- alum, curvas de gran formato tipo hojas, inspiradas en formas orgánicas del paisaje amazónico, Protección solar mediante aleros amplios que protegen de las lluvias intensas y el asoleamiento directo. La materialidad combina estructuras livianas, madera y elementos metálicos, con una paleta cromática integrada a los tonos verdes y tierra del entorno.
En conjunto, el proyecto se plantea como un modelo de vivienda resiliente y sostenible, capaz de integrarse armónicamente al paisaje lacustre de Trinidad, aportando valor urbano, ambiental y turístico a la Laguna Suárez y al contexto territorial de los Llanos de Moxos.




