El proyecto del bioparque se concibe a partir de dos ejes estratégicos: la mejora sostenida de la calidad ambiental del área de intervención y la construcción de una identidad urbana con fuerte anclaje local, reconocible y apropiable por la comunidad.
La presencia de vida silvestre en el arroyo Los Sauces permitió identificar este cauce como un relicto ambiental con potencial para estructurar un proceso de regeneración ecológica y paisajística a escala urbana. En este sentido, el proyecto propone una intervención de bajo impacto, basada en el uso de materiales locales y en la incorporación de criterios de sostenibilidad ambiental. Las actividades de uso intensivo se organizan como un frente urbano hacia la avenida principal, funcionando como un dispositivo de amortiguación frente a las externalidades del tráfico y protegiendo tanto las áreas de exhibición del bioparque como las zonas de regeneración natural asociadas al arroyo.
Desde una perspectiva de gestión urbana, el proyecto adopta una lógica modular y de crecimiento por etapas, lo que permite evaluar progresivamente el impacto de las intervenciones y garantizar una inversión dosificada en el tiempo. Asimismo, se integran estrategias de diseño bioclimático y acondicionamiento pasivo, orientadas a optimizar el desempeño ambiental del conjunto y reducir la demanda energética.
La identidad del bioparque se fundamenta en la leyenda guaraní del toborochi, especie nativa emblemática de la región y parte del imaginario colectivo local. Esta referencia simbólica refuerza el vínculo entre naturaleza y sociedad, al tiempo que promueve la valorización del patrimonio cultural inmaterial mediante la reinterpretación de saberes constructivos tradicionales, como el uso de fibras naturales propias de la arquitectura vernácula regional. En conjunto, el proyecto articula criterios ambientales, urbanos y culturales, consolidándose como una estrategia de regeneración territorial y fortalecimiento de la identidad urbana.





