CURUCUSÍ se erige como un faro de esperanza en un nodo neurálgico de Santa Cruz de la Sierra. La propuesta revitaliza la Ex Terminal de Buses Julio Prado Montaño, transformando un “edificio-depósito” que generaba tensión social en un Centro de Empoderamiento para menores en situación de calle, abandono y riesgo social.
Inspirado en la luciérnaga, el diseño emplea la Acupuntura Urbana como estrategia catalizadora para regenerar y reactivar el tejido urbano. La intervención identifica cinco nodos estratégicos que funcionan como dinamizadores internos: el reciclaje de los antiguos andenes en talleres prácticos itinerantes, la creación de un salón lúdico de lectura y juegos, la consolidación de un gran patio abierto y la implementación de una guardería municipal. Este último componente fomenta el sentido de pertenencia en la comunidad y garantiza la autosustentabilidad del proyecto a largo plazo, integrándose con áreas administrativas y de servicio optimizadas para la población beneficiaria.
La propuesta espacial se fundamenta en tres pilares conceptuales: permeabilidad para integrar el entorno, contención para brindar seguridad y empoderamiento para fortalecer el desarrollo de la juventud.
Envolviendo el conjunto, una nueva piel de estructura metálica en la fachada principal actúa como tamizador de la luz solar y el ruido. Este elemento establece un diálogo armónico entre la preexistencia de la arquitectura brutalista de carácter patrimonial y una nueva expresión arquitectónica contemporánea y ligera.
A nivel urbano, se elimina la tensión vehicular mediante la peatonalización de las calles Isoso y La Riva. Esta acción fusiona las áreas verdes municipales con una nueva explanada pública que devuelve la vitalidad a un sector antes degradado por el desuso y la inseguridad. En definitiva, CURUCUSÍ es un soporte de intercambio social donde la arquitectura permite que los niños y jóvenes recuperen su voz y vuelvan a brillar.