El proyecto se desarrolla en el Distrito 9 de La Paz, un territorio marcado por pendientes extremas, fragmentación social y déficit de espacios públicos, que se convierte en escenario para reimaginar la ciudad en pendiente. Desde una mirada crítica sobre la ciudad fragmentada, la propuesta busca generar impactos positivos en la vida cotidiana a través de la recuperación del espacio público degradado, posicionado como motor de cohesión social e integración comunitaria.
La intervención se sustenta en la noción de acupuntura urbana de Lerner, entendida como acciones puntuales capaces de desencadenar impactos amplios. Bajo este enfoque, las intervenciones se conciben como articulaciones entre espacios fragmentados, mediante redes de servicios y equipamientos accesibles que potencian los flujos comunitarios y las oportunidades de encuentro.
El proceso adopta la metodología de Urbam Eafit (2023), estructurada en tres fases: definición del territorio, análisis estratégico y formulación de proyectos. Esta metodología permite identificar vacíos, flujos y oportunidades ocultas mediante un análisis integral de sistemas naturales y urbanos —ríos, pendientes, equipamientos— superando los límites político-administrativos. Aplicada al Distrito 9, situado entre La Paz y El Alto, posibilitó delimitar un territorio de intervención compuesto por diez OTBs. Allí, los barrios en ladera atraviesan procesos de integración física y legal con la ciudad, condición que habilita la aplicación de la metodología.
A partir de este análisis, se definió la estrategia madre, orientada a reactivar la vida urbana interbarrial mediante la regeneración de espacios públicos y la reactivación de equipamientos existentes, conectados por una red accesible de espacios socio-comunitarios y recreo-deportivos. La estrategia articula tres escalas de acción —ciudad, manzana y proyecto puntual— que se despliegan en subestrategias de movilidad digna para la ciudad en pendiente, reconexión comunitaria a través de equipamientos educativos y regeneración de quebradas como infraestructuras sociales.
La formulación de proyectos se organiza en tres ejes transformadores: • Territorios en ascenso: dignificar la movilidad en la ciudad en pendiente mediante conectores accesibles. • Espacios que enseñan: activar equipamientos flexibles para cultura, aprendizaje y encuentro ciudadano. • Reconectar para regenerar: transformar las pendientes en corredores ecológicos y sociales.
En síntesis, la propuesta demuestra cómo intervenciones estratégicas en barrios de ladera pueden convertir espacios fragmentados en redes de integración social y urbana. Desde lo cotidiano, se fortalecen la cohesión comunitaria, la resiliencia y el acceso inclusivo al espacio público, ofreciendo un modelo replicable que aporta nuevas narrativas urbanas y evidencia el giro positivo de las ciudades del sur global y su capacidad para generar cambios transformadores desde lo cotidiano.




