El proyecto propone un ensamblaje lúdico de unidades habitacionales basado en la repetición y articulación de dos tipologías modulares, cuya gramática genera una volumetria simétrica y ordenada. Esta lógica se corona con una envolvente de patrones hexagonales que, inspirada en las colmenas, actúa como regulador ambiental y metáfora de la vida comunitaria, donde la cohesión del conjunto proyecta una imagen de trabajo comunitario.
Korapi se inserta en la compleja trama de San Aurelio, Santa Cruz, con el objetivo de suturar la fractura histórica entre el legado industrial y la creciente expansión residencial popular. El proyecto se estructura bajo el concepto de “ensamblaje modular”, donde la morfología del conjunto no es preexistente, sino que emerge de la articulación lúdica y el reflejo especular de dos tipologías habitacionales flexibles. Este sistema genera una volumetría simétrica y rigurosamente modulada que optimiza la construcción y el espacio.
Urbanamente, la propuesta disuelve los límites rígidos mediante una planta baja mixta y permeable. Esta interfaz activa el nivel de calle integrando equipamientos sociales, comercio local y plazas públicas, fomentando el encuentro comunitario y la seguridad pasiva.
La sostenibilidad es el eje transversal, concibiendo el edificio como un ecosistema habitable. Se priorizan estrategias de diseño pasivo para maximizar la ventilación cruzada y la iluminación natural. La biofilia se integra estructuralmente a través de fachadas verdes y extensas áreas de vegetación, complementada con sistemas activos de energía solar y captación pluvial, resultando en un hábitat resiliente de baja huella ambiental y profunda conexión con la naturaleza.
