Oniria nace de la fusión entre el mundo real y el universo de los sueños. El proyecto arquitectónico se concibe como una transición onírica, un recorrido emocional donde el espacio deja de ser simplemente físico para convertirse en una experiencia sensorial y simbólica.
Este concepto interpreta la transición como un viaje entre lo conocido y lo desconocido, entre la vigilia y el sueño, donde cada umbral, cada pórtico y cada luz guía al usuario hacia una introspección profunda. La arquitectura no se presenta como un objeto estático, sino como un paisaje emocional mutable, que invita a perderse, transformarse y reconectar con lo esencial. Oniria propone un espacio que no se explica, se siente.




