A seiscientos metros del mar, junto a los Pantanos de Villa, el pabellón de Ingeniería Civil de la Universidad Científica del Sur forma parte del plan maestro del campus, orientado a compatibilizar la construcción con el entorno natural y la influencia del aire salino. En un paisaje donde el clima y la humedad condicionan la materia, el edificio se plantea como una respuesta precisa y razonable: una arquitectura que enseña a través de su propia estructura. Dirigido a estudiantes de ingeniería y arquitectura, su objetivo es ser didáctico y mostrar cómo se construye con sinceridad material.
El conjunto se organiza en tres piezas: un bloque lineal de aulas, una franja central de trabajo y almacenamiento, y una nave de laboratorios. Las aulas se resuelven con estructura de concreto armado, en luces de 9,6 por 7,2 metros, mientras que los laboratorios adoptan una estructura mixta de concreto y madera laminada. Esta nave se cubre con un techo en diente de sierra construido con vigas laminadas y paneles CLT, que proporciona altura, iluminación y ventilación natural. Entre ambas piezas, el patio de construcción actúa como espacio de ensayo y aprendizaje directo, donde los estudiantes experimentan materiales y procesos constructivos.
La elección de los sistemas responde a razones técnicas y ambientales. La madera, más ligera y resistente a la salinidad, reduce las cargas sobre el terreno y minimiza los riesgos asociados a la licuefacción, simplificando las cimentaciones. El concreto, encapsulado, asegura durabilidad y rigidez estructural. La combinación de ambos expresa una arquitectura austera, basada en la precisión y el sentido común. El proyecto aspiró inicialmente a construirse íntegramente en madera, pero las limitaciones normativas obligaron a resolver el bloque de aulas en concreto. Aun así, el resultado conserva su vocación didáctica: un edificio que enseña desde su propia lógica constructiva.




