El Asilo de Huérfanos Mercado Aguado, fue el primer asilo de Santa Cruz, declarado patrimonio en 1931. Constituye una pieza clave del centro histórico cruceño, por su valor arquitectónico, de carácter ecléctico con predominio neoclásico, y profundo significado social. Concebido originalmente para acoger y educar a la niñez vulnerable, el inmueble ha perdido progresivamente su pertinencia social y comunitaria debido al paulatino abandono del centro, la tugurización del entorno, la falta de espacio público activo y la reducción drástica de su población residente, hoy limitada a solo 20 jóvenes.
El proyecto plantea la puesta en valor integral del conjunto arquitectónico mediante la refuncionalización de sus espacios infrautilizados, integrando las dimensiones patrimonial, urbana, cultural y educativa. Se propone mantener el espíritu juvenil del edificio para el cual fue creado, proyectando su transformación en un centro educativo-cultural, capaz de articular educación informal, producción cultural y tecnología, a través de laboratorios digitales, FabLabs, bibliotecas y espacios de participación comunitaria.
A escala urbana, la propuesta inserta al asilo dentro de una ruta cultural, refuerza la colaboración educativa de la zona sur y articula hitos como el Colegio Nacional Florida, Plaza 24 de septiembre entre otros; por medio de la apertura del manzano como una nueva lectura de plaza, la incorporación de recorridos diagonales continuos y la reinterpretación los patios históricos, el inmueble se transforma en una nueva centralidad intermedia, activa y permeable, que atrae y conecta la periferia con el centro histórico.
La intervención se sustenta en un equilibrio activo entre revitalización y reciclaje, respetando la estructura patrimonial y el trazado original, mientras se incorpora un volumen contemporáneo elevado, sistemas estructurales metálicos y estrategias bioclimáticas que garantizan accesibilidad, sostenibilidad y continuidad espacial. El resultado es una arquitectura resiliente que recupera la memoria colectiva, reactiva el entorno y proyecta el legado del asilo hacia las nuevas generaciones.





