SOLGARD

SOLGARD
Autor: Arq. Karen Fabiola Gutierrez Pereyra y Arq. Carlos Roca Parada
Origen: nacional
Categoría: Producción Profesional
Subcategoría: Obra Construida
Año: 2025
Ciudad / País: Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Colaborador: Mariel de la Vega y Emilia Roca

Solgard se concibe como un ejercicio de arquitectura desnuda, donde la forma, la estructura y la materialidad se manifiestan sin artificios ni maquillajes. El proyecto no responde a órdenes compositivos ni a ritmos predefinidos: es consecuencia directa del lugar, del clima, de la estructura y del habitar. Lo que se ve es lo que es, y es precisamente eso lo que estructura el edificio.

La arquitectura se construye a partir de materiales nobles: hormigón visto pulido en distintas expresiones, madera, metal y vidrio. La estructura adquiere un rol protagónico desde la planta baja, organizada mediante un sistema de costillas inclinadas que definen el espacio y refuerzan la identidad del conjunto. Las columnas inclinadas de hormigón, visibles y expresivas, sostienen el voladizo generado por el retiro obligatorio y hacen evidente el esfuerzo estructural, otorgando al edificio una personalidad fuerte y reconocible.

Las fachadas son una respuesta directa a las necesidades de cada espacio, a su función, a la relación con el entorno y al clima, pero, sobre todo, son consecuencia de la estructura que se muestra desnuda como acabado final. La fachada este, orientada hacia el Golf, se abre completamente mediante grandes planos vidriados que reciben la mejor luz del día y capturan las vistas. Balcones terrazas lineales, hacen de espacios intermedios que funcionan como filtros entre interior y exterior, prolongando la vida doméstica hacia el paisaje. En contraste, la fachada norte, hacia la calle Caparuch, se presenta más contenida y protegida del sol, jerarquizando el acceso en planta baja y reafirmando una arquitectura sin soluciones forzadas.

El interior se construye a partir de visuales largas y espacios fluidos. Al ingresar a los departamentos, lo primero que aparece es el verde. No existen topes rígidos ni recintos cerrados: los espacios se encadenan de manera continua, recreando la experiencia de una casa dentro de un departamento.

En planta baja, el proyecto asume una fuerte responsabilidad urbana. Plataformas, banquetas, jardines y cambios de textura construyen un recorrido activo que invita al paseante a participar del edificio y propicia la vida comunitaria. En la planta alta, las amenities —piscina, espacio gourmet, cowork y áreas comunes— se desarrollan como superficies plenamente aprovechables, complementadas por espacios exteriores contemplativos hacia las canchas de golf. Los aterramientos alivianan los desniveles y construyen un recorrido amable, diverso y pausado.

Más que una respuesta habitacional convencional, Solgard propone un ecosistema cotidiano: una manera de habitar vinculada a la luz, la vegetación, el aire y la experiencia espacial. Una arquitectura racional, honesta y directa, que adquiere su carácter único precisamente por su ausencia de adornos y su fidelidad a lo esencial.

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