MAKOM

MAKOM
Autor: Valeria Salmon Bañon
Origen: nacional
Categoría: Producción Académica
Subcategoría: Talleres de Arquitectura en Pregrado
Año: 2025
Ciudad / País: Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Universidad: Universidad Privada del Valle
Docente: Arq. Rossio Lorena Simons Linares

Makom es una arquitectura que no se impone, sino que escucha. Es una respuesta íntima a la tradición del “Tikkun Olam” (reparar el mundo), donde la casa deja de ser un objeto estático para convertirse en un sistema vivo que cultiva, transforma y devuelve a la tierra lo que toma de ella. Aqui, la sostenibilidad no es un discurso técnico, sino un acto de respeto y memoria.

El espacio se ordena a través de la curva, que no es un elemento, sino el ritmo de un hogar que contiene sin encerrar, acompañando el movimiento de la rutina familiar como un ciclo de retorno constante. En el corazón de la casa late en el encuentro y el rito de a mesa, el subsuelo funciona como una raíz discreta; un lugar de retiro que respira luz y sostiene lo esencial sin hacer ruido.

Makom renuncia a la estridencia para buscar la honestidad de los materiales. Es una vivienda que organiza el espacio por lo que se valora, no solo por lo que se hace. Una vivienda que no solo ocupa el suelo sino que siembra raices, dialoga con el entorno transtorma el legado en un refugio vivo.

Makom es pertenencia en voz baja. El proyecto no se entiende como una pieza aislada, sino como una respuesta contemporánea que traduce la tradición judía del Tikkun Olam (reparar el mundo) en una estrategia de sostenibilidad y cuidado. La vivienda se organiza bajo un lenguaje de brutalismo sobrio, donde el hormigón beige aporta masa térmica y permanencia, mientras la madera templa la escala para el contacto táctil. La arquitectura responde a las necesidades rituales y funcionales de la familia mediante una estructura de tres niveles cosida por una escalera helicoidal central y una curva que organiza las transiciones sin estridencia. En planta baja, el diseño facilita el encuentro: la cocina con isla y un comedor generoso están dimensionados para el rigor de la vida kosher y las grandes cenas de Shabat, fluyendo hacia una galería que permite habitar el exterior sin invadir la intimidad del hogar. Bajo rasante, un patio inglés garantiza la habitabilidad del subsuelo, permitiendo que la logística, la cava y el servicio respiren con dignidad, mientras que la planta alta se reserva al silencio, protegiendo el descanso tras una terraza perimetral que mira al paisaje. El exterior opera como un ecosistema productivo; el huerto, el gallinero y la composta forman un circuito que, junto a la recuperación de aguas, convierte el precepto de preservar el entorno en una práctica diaria. Makom no es una copia del pasado, sino una interpretación técnica y espiritual del habitar: la flexibilidad está en las medidas, la accesibilidad está en el trazo y la economía reside en la honestidad material. Es una casa que acompaña los ciclos reales de la luz y el rito, un lugar que vuelve visible el cuidado del alma y del entorno, consolidándose como una arquitectura viva, exacta y esencial.

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