Raíces Resilientes: Biohábitat Amazónico propone un modelo de arquitectura habitacional resiliente para contextos amazónicos, desarrollado para la ciudad de Tena, Ecuador, un territorio marcado por alta humedad, lluvias intensas y vulnerabilidad climática. La propuesta entiende la vivienda no como un objeto aislado, sino como un hábitat productivo y adaptable, vinculado a dinámicas económicas locales, espacios comunitarios y estrategias ambientales.
La propuesta se basa en una infraestructura habitacional modular y replicable, que integra tipologías unifamiliares, multifamiliares y habitacional-comerciales. Estas se organizan bajo criterios de flexibilidad espacial, crecimiento progresivo y convivencia comunitaria, permitiendo responder a distintas escalas familiares y actividades productivas vinculadas al hogar.
Desde lo constructivo, la arquitectura emplea materiales locales y de bajo impacto, priorizando el uso del ladrillo como elemento estructural y de cerramiento, complementado con celosías y aleros que controlan la radiación solar, favorecen la ventilación cruzada y reducen el consumo energético. El diseño pasivo optimiza las condiciones térmicas interiores y genera espacios intermedios de sombra y transición.
El proyecto incorpora estrategias ambientales como captación y manejo de aguas pluviales, integración de áreas verdes y agricultura urbana, reforzando la relación entre vivienda y paisaje. Los espacios exteriores funcionan como extensiones del ámbito doméstico, promoviendo el encuentro social y la apropiación colectiva.
Raíces Resilientes propone así una arquitectura habitacional adaptable, eficiente y sensible al territorio amazónico, donde la vivienda trasciende su condición de objeto construido para convertirse en un soporte de vida, producción y resiliencia climática.





