El Mercado Central de Tiquipaya presenta problemas críticos de infraestructura, salubridad, iluminación, accesibilidad y abandono institucional. La desocupación de puestos y el traslado de comerciantes hacia la feria dominical de la Avenida Reducto han debilitado el centro urbano y puesto en riesgo un espacio histórico clave para la cohesión barrial. La falta de soluciones a necesidades básicas ha deteriorado la relación entre comerciantes y personal de intendencia, afectando la organización y el funcionamiento del mercado.
La metodología de morfosíntesis regenerativa ecosocial articula urbanismo, arquitectura y tecnología desde la lectura del genius loci, recuperando el valor cultural, social y cotidiano del mercado en el centro histórico de Tiquipaya.
En escala urbana, el proyecto plantea una red de mercados barriales con un radio de acción de cinco a seis cuadras, reforzando el concepto de “barrio ciudad” mediante calles caminables, corredores verdes, aceras amplias, ciclovías y espacios públicos seguros. El mercado se articula con la calle T. Torrico, el atrio de la iglesia, la alcaldía y la plaza principal, proyectando una infraestructura capaz de responder a las necesidades de los habitantes en un horizonte de cincuenta años.
La estructura espacial organiza los puestos en pasillos diagonales en forma de “espina de pez”, orientados hacia la torre como núcleo. Se integran plaza de comidas, oficinas de intendencia, guardería, depósitos, semisótano de parqueo y áreas exteriores para días de feria. Se liberan más del sesenta por ciento de la superficie para circulación y usos múltiples. Los puestos se distribuyen según características organolépticas, ubicando carnes y frutas en zonas más frescas y panes o flores en áreas con mayor luz natural.
La tecnología regenerativa se expresa en una estructura metálica expuesta con cubierta que permite iluminación homogénea, ventilación natural y canalización de agua pluvial. El sistema, validado en SAP2000, prioriza bajo mantenimiento, reutilización y posibilidad de desmontaje. El proyecto recupera el mercado como espacio público, integrando vegetación nativa y el canal de riego como elemento estructurador del paisaje.






