La vivienda, situada en el interior del estado de São Paulo, a los pies de la Serra do Japi, establece una relación delicada con el paisaje. Su volumen horizontal se sitúa por debajo de las copas de los árboles de la calle y, al mismo tiempo, se vincula con el perfil de las montañas.
En un breve arco histórico de la técnica, la Casa Japi fue concebida íntegramente con materia moldeada: tapia (muros perimetrales) y hormigón visto (muros interiores y losa de cubierta).
Implantada en una parcela radial, el muro de tapia configura una envolvente que protege el interior de la vivienda tanto de la calle como de las parcelas vecinas. La planta, organizada de forma binuclear, dispone sus principales estancias orientadas hacia el amplio jardín y la piscina situados en la parte posterior.
La losa de hormigón se apoya directamente sobre los muros de tapia y sobre algunos muros de hormigón que definen la compartimentación de los espacios interiores. A la marcada horizontalidad del volumen se contrapone una torre de proporciones generosas, extrusión vertical de los baños en planta, sobre la cual se disponen los depósitos de agua y el resto de los equipos técnicos.
Los espesos muros perimetrales de tapia y la gran cubierta ajardinada garantizan una elevada inercia térmica en el interior de la vivienda. Asimismo, el espacio de estar se articula con un patio interior, elemento clave para potenciar la ventilación cruzada, la insolación inversa y la presencia de los jardines, protegiendo los interiores de la calle. Todas las estancias orientadas hacia el jardín, con huecos de suelo a techo, se encuentran protegidas por amplios aleros y porches.





