El edificio se implanta en un terreno colindante al área protegida, priorizando el contacto directo con el humedal y una conexión clara con la estructura urbana existente. Su localización permite consolidar un acceso organizado al parque y minimizar el impacto sobre las áreas de mayor valor ecológico.
La propuesta se compone de volúmenes simples que se fragmentan y elevan para liberar el nivel del suelo. Esta operación genera una plaza cubierta que organiza los accesos y se consolida como antesala del parque. El edificio actúa como un umbral que marca la transición entre la ciudad y el area natural, sin interrumpir la continuidad visual ni peatonal.
El proyecto se emplaza en Santa Cruz de la Sierra, en un área de transición entre el tejido urbano consolidado y el humedal del Curichi La Madre. En este contexto, la propuesta entiende la arquitectura como una infraestructura pública capaz de ordenar el borde urbano y fortalecer la relación entre la ciudad y un ecosistema de alto valor ambiental.
La implantación se resuelve sobre un terreno colindante al área protegida, aprovechando su accesibilidad y visibilidad.
La estrategia formal parte de volúmenes simples que se fragmentan y elevan parcialmente, liberando el nivel del suelo y permitiendo la continuidad espacial. Esta operación genera una plaza cubierta que funciona como antesala del parque, concentrando los accesos y organizando los flujos entre la calle, el edificio y el humedal.
La plaza no se plantea únicamente como espacio de permanencia, sino como un dispositivo urbano que redefine el ingreso al Curichi La Madre. El edificio, al enmarcar este vacío, asume el rol de umbral entre ciudad y naturaleza, marcando el paso de un entorno urbano a uno ambiental sin establecer una barrera física ni visual.
El programa arquitectónico se organiza en áreas de investigación, educación ambiental, clínica veterinaria, administración y espacios de uso público, distribuidos de manera eficiente para evitar interferencias y reducir recorridos. La disposición funcional permite una operación clara y adaptable a distintas dinámicas de uso a lo largo del tiempo.
Desde lo espacial y ambiental, el proyecto prioriza la iluminación y ventilación natural, las visuales hacia el parque y la integración de patios, dobles alturas y fachadas verdes. Las estrategias de captación de aguas pluviales, reutilización de aguas grises, suelos permeables y energía solar responden al clima tropical de Santa Cruz, consolidando una propuesta que articula espacio público, investigación y conservación ambiental dentro de la estructura urbana.




