El Complejo Productivo de Cultivos Verticales se concibe como un equipamiento urbano - productivo de escala metropolitana orientado a fortalecer la seguridad alimentaria mediante sistemas de cultivo hidropónicos y aeropónicos integrados a la arquitectura. Implantado en la ciudad de El Alto, el proyecto responde a la escasez de suelo productivo, al crecimiento urbano acelerado y a la necesidad de modelos resilientes frente al cambio climático.
La propuesta organiza el proceso agroalimentario en un sistema vertical eficiente y legible que integra las etapas de germinación, producción, investigación, procesamiento, almacenamiento y distribución. Estas se articulan mediante núcleos técnicos y circulaciones diferenciadas que optimizan los flujos operativos, el control ambiental y la bioseguridad. La arquitectura actúa como infraestructura productiva, incorporando envolventes permeables a la luz controlada, patios internos para ventilación y estrategias pasivas que reducen la demanda energética. Se integran energías renovables, gestión eficiente del agua en circuito cerrado y tratamiento de residuos, consolidando un modelo de economía circular.
El proyecto trasciende la función productiva al incorporar espacios de capacitación, investigación y divulgación, promoviendo la transferencia tecnológica, la generación de empleo especializado y la educación en prácticas agrícolas sostenibles. Su localización estratégica facilita la logística urbana, reduce la huella de transporte y fortalece el abastecimiento local.
Desde lo urbano, el complejo se integra al entorno mediante una implantación por capas que dialoga con la topografía y el tejido existente, activando el espacio público y consolidando un nuevo polo productivo - educativo. El proyecto propone un modelo replicable, capaz de producir alimentos de calidad con menor consumo de agua y suelo, generando impacto social, económico y ambiental sostenible.






