El proyecto plantea la reconversión del antiguo sistema ferroviario de Oruro en un Centro Cultural Ferroviario concebido como un nodo urbano activo, capaz de articular memoria, cultura, movilidad y encuentro social. La propuesta parte del reconocimiento del ferrocarril como infraestructura fundacional que estructuró el crecimiento urbano, la economía y la vida cotidiana de la ciudad, generando identidad y sentido de pertenencia. Su desactivación produjo vacíos urbanos, fragmentación social y pérdida de conexión con la memoria histórica, situación que el proyecto busca revertir mediante la arquitectura.
El centro se concibe como un espacio abierto, accesible y flexible, donde los recorridos y los encuentros conectan barrios y usuarios diversos. La arquitectura actúa como instrumento de activación de la memoria, transformando el patrimonio ferroviario en un lugar vivo que integra espacio público, cultura y ciudad, evitando una conservación meramente estática.
La honestidad material es un principio fundamental: ladrillo, hormigón y madera se expresan en su esencia, permitiendo una experiencia espacial comprendida desde el cuerpo, el recorrido y el contacto directo con los materiales. La estructura combina solidez y ligereza, utilizando hormigón en los soportes y acero en los elementos colgantes, generando volúmenes que flotan y se interconectan.
La luz natural se entiende como un material más, atravesando los espacios, marcando recorridos y revelando matices cambiantes a lo largo del día. Esta relación constante entre interior y exterior refuerza la experiencia sensorial y la lectura del espacio.
En conjunto, el proyecto construye un sistema multidimensional que se descubre progresivamente, donde pasado y presente conviven. El Centro Cultural Ferroviario se consolida, así como un nuevo núcleo urbano, social y cultural, capaz de reactivar su entorno, fortalecer la identidad colectiva y ofrecer a la comunidad un espacio de apropiación, encuentro y vida cultural sostenida en el tiempo.



