El proyecto surge como un acto de revalorización de la memoria colectiva y del origen de la ciudad. Implantado en el barrio San José, histórico enclave minero, entiende la minería no solo como una actividad productiva, sino como una identidad cultural, social y territorial profundamente arraigada. Frente a la progresiva desvalorización de este legado, la arquitectura se propone como un medio para rescatar y dignificar la historia minera, transformando la quebrada en un espacio de encuentro y apropiación ciudadana.
Más que un objeto aislado, el museo se integra al paisaje y a la vida cotidiana del barrio, articulando espacios públicos, plazas y áreas comunitarias con un recorrido museográfico inmersivo que desciende bajo tierra, evocando la experiencia del trabajo minero. A través del uso consciente de la luz, la materialidad y la secuencia espacial, el proyecto construye una experiencia sensorial que conecta pasado y presente, territorio y memoria, arquitectura y comunidad.
Memoria e identidad La memoria minera se concibe como un proceso cultural activo. El proyecto integra símbolos, recorridos y espacios públicos que transmiten esta identidad más allá del ámbito expositivo, activando la quebrada como espacio colectivo y reforzando el vínculo entre comunidad, territorio y memoria, con el Tío de la Mina como núcleo simbólico.
Relación con el medio El proyecto se adapta al territorio respetando la quebrada como elemento activo. Los volúmenes emergen de manera contenida mientras el museo se desarrolla bajo el nivel del suelo, permitiendo la continuidad del paisaje, los recorridos y la biodiversidad sin imponer una presencia dominante.
Calidad del espacio – la experiencia del descenso La arquitectura se experimenta a través del movimiento. El recorrido desciende y se transforma entre patios y espacios excavados, donde la luz natural y la sombra generan una atmósfera introspectiva y sensorial.
Materialidad – técnica y tecnología El hormigón visto y el acero corten definen una arquitectura sólida y expresiva. Los materiales envejecen con el lugar, evocando la memoria minera y haciendo visible la técnica como parte esencial de la identidad del proyecto.



