La ciudad de Oruro enfrenta una grave carencia de áreas verdes: apenas el 0,16% de su mancha urbana corresponde a estos espacios. En este contexto, el predio del actual Hospital General alberga 70 árboles que constituyen un valioso patrimonio natural.
El nuevo Hospital Oncológico asume como prioridad conservarlos e incrementar su número hasta 90, consolidando un verdadero pulmón verde y demostrando que un equipamiento público de salud puede y debe integrarse activamente al sistema de espacios públicos de la ciudad.
El área frontal se amplía de 744 m2 a 1.645 m2, reduciendo el parqueo y priorizando el uso ciudadano. El proyecto trasciende la escala edilicia: activa el barrio, fortalece una nueva centralidad urbana y articula edificio, espacio público y naturaleza para mejorar la calidad de vida urbana, especialmente de los sectores más vulnerables.
El edificio se organiza en tres sectores: público, semipúblico y privado. El sector público recupera la plaza Zenón Dalence como acceso principal, con áreas verdes y espacios de encuentro. El semipúblico conforma un zócalo de dos plantas, de escala humana y servicios abiertos a la comunidad. El sector privado se ubica hacia el fondo, en bloques que respetan la arboleda existente y se articulan mediante un núcleo transparente concebido como parque terapéutico, regulador climático y espacio sanador.
Al tratarse de un hospital oncológico donde los pacientes permanecen largos periodos, el entorno natural forma parte del proceso terapéutico. Los recorridos, jardines y el solario central permiten una experiencia hospitalaria más humana, luminosa y digna.
El edificio se estructura mediante una modulación de 7.20×7.20 metros que garantiza orden, eficiencia y flexibilidad estructural. Esta lógica permite adaptabilidad programática, crecimiento por etapas hasta cinco pisos y sostenibilidad pasiva, asegurando calidad espacial, integración ambiental y viabilidad a largo plazo.





