Esta vivienda nace como respuesta a la necesidad de un hospedaje temporal pensado para grupos familiares o de amigos, implantada en un terreno de 400 m2 dentro de un tejido urbano de baja densidad. Rodeada poVr vecinos y con una única fachada hacia la calle, la casa se repliega hacia su interior para construir supropia atmosfera.
El proyecto propone un espacio de integración social donde las amenidades y la experiencia compartida son protagonistas. En este esquema, el patio se convierte en el corazón de la vivienda: un vacío vital que organiza el programa, aporta iluminación y ventilación natural, regula la temperatura y ofrece un espacio de encuentro y disfrute. Por esta razón, la planta baja se concibe como un ámbito profundamente transparente, diluyendo los límites entre interior y exterior hasta hacerlos casi indistinguibles.
En la planta alta, el carácter se transforma. Allí se desarrollan las áreas privadas: una suite y 3 dormitorios. La arquitectura acompaña esta condición con una expresión más cerrada y contundente, donde la privacidad se vuelve prioridad.
La terraza completa el sistema de espacios sociales, extendiendo la experiencia de convivencia y recreación hacia un plano elevado, reforzando la idea de casa como lugar de encuentro. La materialidad dialoga con el entorno y el tiempo: ladrillo visto, hormigón, vidrio y madera se combinan para dar forma a una vivienda contemporánea, sólida y a la vez atemporal.





