No es común encontrarse frente a libros como este, pues escapa a cualquier clasificación conocida, puede ser: literatura, un ensayo o incluso un manual, pero es todo eso junto, fruto y expresión de un espíritu libre que se percibe desde la primera página.
Claudio Arduz, sin duda, nos recuerda mucho a esos personajes del renacimiento italiano, aquellos que en su febril actividad humanística no reconocían fronteras entre la arquitectura, la pintura, la escultura y las ciencias, reivindicando su cultura considerada universal. Creo que estamos pues frente a uno de esos eruditos que se pueden llamar simplemente “hombres cultos”.
El autor identifica claramente al inicio sus prioridades: la ciudad, como espacio de todos, el arte en sus varias formas y la arquitectura como actividad que vincula arte y ciudad, todo ello en el contexto y el debate tan importante entre modernidad, posmodernidad y desarrollo, citando a los más importantes autores de ese debate.
Pero el libro se ocupa también de los principales problemas y falencias de la ciudad, en lo grande, al recordar por ejemplo el proyecto para el Centro Cívico Cultural del Trompillo, proyecto de la consultora SID que el conoce perfectamente y que de haberse concretado, habría significado un gran salto para la ciudad, o su interés por el centro histórico en peligroso abandono frente a la competencia de los centros comerciales o modernos Malls.
Sin embargo no se le escapa tampoco la presencia de fenómenos de nuestro tiempo y nuestras ciudades, como los llamados mamotretos y zocotrocos construidos para la burocracia política de la plaza Murillo en La Paz, o la polémica arquitectura de los “Cholets” de El Alto, una nueva forma del Kitsch de la llamada, por Carlos Toranzo, “burguesía chola”.
Volviendo a Santa Cruz, nuestro autor identifica con gran maestría a cuatro visiones de la ciudad: Como moderna, para las clases medias y dirigenciales; informal, para la economía popular; segregada, para quienes se van a las urbanizaciones cerradas porque ya no creen en la ciudad pública y de negocios para los agentes del capital inmobiliario. Nos parece que es un listado muy iluminante.
Problemas ambientales y de diseño urbano también ocupan su atención, como el estado de las aceras, la falta de mobiliario urbano, las bolsas de plástico, la basura y la contaminación visual.
La cultura y los necesarios espacios para la cultura son otros de los temas que claramente le preocupan y aprovecha para darnos una serie de importantes definiciones de cultura y el tipo de espacio urbano que estas actividades requieren para desarrollarse adecuadamente, en especial refiriéndonos a la ausencia de un gran teatro municipal que no puede estar, como se pretendía, lejos de la ciudad; debe ser una presencia importante en una zona cercana a todos.
Por último, el autor se ha dado el trabajo de prepararnos valiosísimos listados de los principales escritores, pintores y arquitectos que el considera son los que constituyen los pilares de nuestra cultura. Es una lista y una descripción imperdible para quien quiera entender donde estamos y como hemos llegado hasta aquí.
Quiero concluir con un tema peliagudo en estos tiempos de confusiones culturales y políticas : Admiro la claridad, lucidez y valentía con la cual Claudio Arduz, sin decirlo, se ubica en la larga tradición de la cultura occidental a la que pertenecemos los latinoamericanos desde hace mas de 500 años, aceptando el carácter mestizo de nuestros pueblos. Esa actitud valiente no es común en estos días de oportunismo político.
Me lo leí “de un saque” como se dice vulgarmente, y estoy seguro que a ustedes les pasará lo mismo. Un gran aporte para Santa Cruz y el país.