Ubicada en el bucólico Valle del Turbio en Barquisimeto, Venezue-la, la Unidad de Producción Agropecuaria se implanta en un contexto de visuales lejanas a la meseta de la ciudad, donde el diseño se arraiga al paisaje buscando una armonía que dialoga con el entorno natural en lugar de imponerse. El conjunto se articula en cuatro piezas dispuestas alrededor de una plaza central que organiza la circulación y funciona como el corazón activo del proyecto. Esta plaza, situada estratégicamente cerca de una escorrentía natural para el riego y la relajación animal, integra los recursos hídricos y cumple un rol multifuncional para eventos y exposiciones.
Complementando este núcleo, tres naves de estructura metálica albergan la vaquera, la caballeriza y los corrales, mientras que la Cabaña de Aperos define el cierre del conjunto. Aunque la cabaña responde a necesidades técnicas de acopio y suministro hídrico, la propuesta trasciende la utilidad al incorporar un estar social que reconoce la importancia de la interacción humana en el entorno productivo. En esta pieza, la relación interi-or-exterior se presenta de forma estrecha: el paisaje se convierte en un escenario contemplativo desde la sala íntima o el corredor de hamacas —elemento que evoca la casa de hacienda tradicional venezolana—, mientras que, desde el exterior, el entorno se desdobla al reflejarse en las fachadas acristaladas de la estructura.
La materialidad del conjunto rinde homenaje al saber de la mano de obra local, integrando el uso de bloques de arcilla provenientes de alfarerías autóctonas que aportan textura y pertenencia. La cabaña se eleva sobre un basamento palafítico de hierro, desde donde nace toda la estructura de madera; esta condición de despegue del suelo no solo protege la edificación de la humedad, sino que potencia una ventilación cruzada constante, apoyada por el uso de romanillas en las fachadas del cuarto de acopio y favorecida por los grados de la inclinación de la cubierta y el alero que, junto a la celosía del corredor, protegen de la lluvia y el sol. Final-mente, la articulación de columnas y cerchas de madera de teca mediante nodos metálicos convierte las limitaciones materiales en una exploración estructural refinada, consolidando una arquitectura local y climáticamente inteligente.







