La Casa 95 nace de la necesidad de elevar sus techos y reorganizar los espacios de acuerdo con un nuevo programa de necesidades. Se trata de una vivienda original de los años 70, caracterizada por techos de madera machihembrada y revestimientos propios de la época, con un lenguaje colonial marcado.
Como parte esencial del concepto, se planteó la reutilización de la madera existente, entendida como un material noble y de gran valor, que forma parte de un proceso consciente de reciclaje, diseño sustentable y respeto por la esencia original de la vivienda, integrándose de manera protagónica a la obra.
Durante el proceso de análisis, se identificaron oportunidades de mejora en la estructura que permitieron incrementar la altura de las cubiertas, optimizar la articulación estructural y lograr una integración volumétrica más clara.
El concepto generador propone la creación de un entrepiso en estructura metálica, cuya función es articular y amarrar los dos volúmenes principales, permitiendo su integración espacial. Ambos volúmenes se elevan: el correspondiente al área social adquiere una doble altura, desde la cual se enmarca la vista hacia el cerro El Ávila y el Hotel Humboldt; mientras que el segundo volumen, de carácter más íntimo, se asoma sobre el principal a través de un balcón que busca el paisaje como elemento protagónico.
Este juego volumétrico genera un espacio central a doble altura, pensado para la vida cotidiana, y un segundo volumen más contenido, concebido como un recorrido contemplativo asociado al nivel de habitaciones principales.
En la fachada principal, una pérgola metálica jerarquiza el acceso y da paso a un hall de entrada que articula los distintos volúmenes. El corredor funciona como elemento transitorio entre el jardin y la doble altura, reforzando la relación interior-exterior.
En la fachada principal, una pérgola metálica jerarquiza el acceso y da paso a un hall de entrada que articula los distintos volúmenes. El corredor funciona como elemento transitorio entre el jardín y la doble altura, reforzando la relación interior-exterior.
El proyecto se desarrolla bajo un estilo moderno minimalista cálido, combinando madera reciclada, cristal laminado transparente, cemento obra limpia, mármol crema marfil, estructura metálica en negro antracita y el blanco como elemento integrador.
De esta manera, la Casa 95 conserva su calidez original, reinterpretada bajo un lenguaje contemporáneo, mostrando su mejor versión sin perder su esencia.



